Entrevistamos a Antonio Parras, el imaginero que está tallando una nueva Virgen para Algeciras

Entrevistamos a Antonio Parras y conversamos sobre Nuestra Señora del Buen Remedio, la nueva Virgen que llegará a Algeciras en los próximos meses

La Comunidad Trinitaria de Algeciras fundó hace unos meses la Esclavitud Mariana de Nuestra Señora del Buen Remedio y encargó al jienense Antonio Parras la realización de la nueva talla de la Virgen. A las puertas de la Semana Santa, conversamos con el imaginero de Torredelcampo sobre el nacimiento de esta nueva talla mariana de gloria que llegará a Algeciras en los próximos meses.

Nuestra Señora del Buen Remedio, Patrona de la Orden Trinitaria, llegará a Algeciras de la mano de su Esclavitud Mariana, el movimiento laical nacido en la Comunidad y que ha sido aprobado por los Padres Trinitarios de Algeciras. Esta nueva talla quedará expuesta al culto en la Iglesia conventual de los Padres Trinitarios, Parroquia de la Santísima Trinidad, en la barriada algecireña de San José Artesano.

Calle Convento. Antonio Parras desembarcará próximamente por primera vez en Algeciras con una imagen de Nuestra Señora del Buen Remedio. Una imagen que viene a llenar de sentido la nueva Esclavitud Mariana nacida en torno a Nuestra Señora del Buen Remedio, Patrona de la Orden Trinitaria, alrededor de la que ha nacido este movimiento laical, aprobado por los Padres Trinitarios de Algeciras. Estando acostumbrados en el mundo de la imaginería religiosa andaluza a trabajar para hermandades y cofradías, ¿qué hay de diferente en este proyecto para un imaginero?

Antonio Parras. Aunque todos los encargos, ya sean para Cofradías, Hermandades o devociones privadas, siempre son ilusionantes, sí es cierto que cada uno tiene unas circunstancias y aspectos que los hacen únicos.

Del encargo de Nuestra Señora del Buen Remedio destacaría lo inesperado y rápido que se planteó, el hecho de ser un grupo de religiosos los que hayan desarrollado este proyecto, acudiendo y confiando en mí para llevarlo a cabo. Por otro lado, el tratarse de una imagen gloriosa y sobre todo que esté siendo creada para formar parte de una manera tan destacada en una comunidad parroquial, tendiendo un lugar tan privilegiado junto al Sagrario desde donde espero que sea muy querida por toda su feligresía.

CC. La bendición de Nuestra Señora del Buen Remedio tendrá lugar en apenas unos meses y el trabajo de talla avanza a buen ritmo. Queremos alejarnos un poco de aspectos técnicos y centrarnos en las emociones que  inspiran y mueven al artista. ¿Qué se siente al tener entre las manos las gubias que dan forma a una advocación mariana tan importante para los trinitarios en todo el mundo?

AP. Se siente una gran emoción y sentido de la responsabilidad, inquietud por querer devolver la confianza depositada en mi trabajo, dando lo mejor de mí en cada golpe de gubia o en cada pincelada de color. También se siente impaciencia por mostrar la obra a sus futuros devotos. A veces me gustaría que los clientes sintieran lo que yo siento cuando el trabajo avanza, cuando todo va saliendo como se espera, y se va descubriendo poco a poco el resultado final. Esa sensación es indescriptible. 

CC. En el ámbito cofrade, parece que las imágenes de penitencia tienen un peso especifico que a veces apartan en demasía a las imágenes de gloria. Nuestra Señora del Buen Remedio llegará a compartir ese espacio con las pocas imágenes del gloria de Algeciras. ¿El imaginero tiene que imprimirle un carácter específico a las imágenes de gloria para diferenciarlas?

AP. A eso me refería al destacarlo como circunstancia anteriormente, es verdad que en proporción, son muchas menos las imágenes de carácter letífico que se están creando.

Supongo que la diferencia es representar a la Madre de Dios en un momento de gozo o de dicha, esto se tiene que reflejar en el rostro de la imagen y debe transmitir la Gloria de la que es Reina de Cielos y Tierra. Siempre intento que mis imágenes marianas reflejen la ternura de una Madre, para esto no hay distinción entre Dolorosas o Vírgenes de Gloria. Es importante para mí que el devoto que está frente a Ella sienta una presencia maternal, protectora y comprensiva. 

CC. ¿Qué siente Antonio Parras al trabajar sobre una imagen religiosa a la que la gente le va a rezar, incluso más allá de la propia existencia del imaginero? ¿Cómo es esa responsabilidad de saber que se trabaja sobre la fe y sobre las creencias más íntimas del ser humano?

AP. Esa trascendencia del trabajo que hacemos los escultores imagineros se me escapa, o por lo menos intento no pensarlo mucho, porque me produce una profunda sensación de vértigo. Me cuesta a veces asimilar que una obra salida de mis manos sea receptora de oraciones, plegarias y agradecimientos de sus devotos. No sé en qué momento concreto la imagen se desprende de mis manos y deja de ser material para convertirse en algo espiritual.

En cualquier caso, me siento muy afortunado por hacer lo que hago. Doy gracias a Dios por el regalo tan grande que me ha dado y soy consciente de la responsabilidad que ello conlleva.

CC. En el plano más técnico, ¿cómo va a ser esta nueva Virgen para Algeciras?

AP. Va a ser una imagen de candelero, es decir, de vestir, realizada en madera de cedro y policromada con óleo. Será de tamaño natural y como comentaba anteriormente, reflejará el rostro bello y amable de la Madre de Jesucristo. En sus manos portará los atributos propios de la advocación del Buen Remedio.

Tengo muchas ganas de que Algeciras ponga rostro a su nueva Virgen del Templo de la Trinidad.

CC. Antonio atesora en su haber grandes imágenes de la Semana Santa andaluza. De todos nuestros trabajos, siempre hay alguno que nos marca de un modo especial. ¿Cuál es la obra que le ha dejado una marca más  profunda o con la que ha tenido unas experiencias inolvidables?

AP. Bueno, no sé si son grandes imágenes, considero que aún soy un principiante en este mundo y me queda muchísimo que aprender cada día.

Sí es verdad que hay encargos que por las circunstancias que los han rodeado, te dejan marca en el corazón y en el recuerdo. 

Podría destacar la imagen de Cristo Rey en su entrada triunfal en Jerusalén de Torredelcampo, ya que fue mi primera obra y fue para mi pueblo. Su bendición y primera salida, rodeado de familia, amigos y toda mi comunidad parroquial, fue algo que nunca olvidaré.

En realidad todas tienen algo único e irrepetible y espero seguir sumando este tipo de vivencias a mis recuerdos, entre los que estará Algeciras dentro de unos meses.

CC. ¿Quiénes son los grandes referentes de la imaginería para Antonio Parras?

AP. La lista sería demasiado larga. Tenemos la suerte de haber tenido en la Historia del Arte de nuestro país genios grandísimos de los que aprender tanto y tan bueno. Escuela Sevillana, Granadina, Castellana, Levantina, etc. La lista de autores que son referentes para mí es muy extensa. Martínez Montañés, Juan de Mesa, Juan de Astorga, Luis Salvador Carmona, Salzillo, José de Mora…

Fuera de España también me influencia la escultura clásica de Grecia y Roma, posteriormente artistas del Renacimiento y del Barroco como Miguel Ángel o Gian Lorenzo Bernini. 

Además, en la actualidad hay grandes escultores contemporáneos de los que también aprendo muchísimo, como Darío Fernández, Juan Manuel Parra Hernández, Francisco Romero Zafra, Navarro Arteaga, Ramón Cuenca…

CC. Este año nos toca vivir una Semana Santa muy peculiar. ¿En condiciones normales, dónde vive Antonio la Semana Santa? ¿Se va a ver procesionar sus imágenes o la vive de otro modo?

AP. Debido a las circunstancias que vivimos actualmente esta Semana Santa la voy a vivir desde el recogimiento y la meditación en casa. Va a ser duro para todos los cofrades, pero seguro que sacaremos provecho de la adversidad y aprenderemos a poner en valor las cosas que verdaderamente son importantes y así vivir con mayor plenitud las Semanas Santas venideras.

En circunstancias normales, el Domingo de Ramos disfruto de mi Cristo de la Borriquita junto a mis paisanos, aprovecho la tarde para moverme un poco por Jaén capital, Baeza o alguna escapada a Sevilla. El Lunes Santo sale mi Hermandad de la Amargura de Jaén y me gusta acompañarla todo lo que puedo. A partir del Martes Santo me centro en los preparativos de mi Cofradía, la del Nazareno de Torredelcampo, donde soy prioste y vestidor de la imagen de María Santísima de la Aurora. Vivo el Triduo Pascual en mi Parroquia y las procesiones de mi pueblo y de Jaén capital durante estos últimos días.

CC. El mundo de la imaginería goza del respeto del mundo cofrade, pero es una profesión no exenta de dificultades. ¿Cómo llega Antonio Parras a la imaginería y cómo es vivir de una profesión de este tipo?

AP. Es verdad que cada vez se respeta más a los escultores imagineros, aunque todavía hay un sector del mundo cofrade que resta valor a nuestro trabajo, tratándolo como simple artesanía. También hay ocasiones en las que los clientes anteponen el precio a la calidad de la obra. Deben ser conscientes del legado que se deja a las generaciones venideras, es por esto por lo que hay que apostar por profesionales formados, cuyo trabajo sea de calidad, tanto artística como espiritualmente.

Desde Pequeño he sentido mucha atracción por la Semana Santa y cuando descubrí que tenía inquietudes artísticas, no dudé en enfocarlas hacia el mundo de la escultura religiosa. Es algo que ha fluido en mí desde el primer momento. Fueron muchos años de formación y siento que no ha sido fácil cada paso que he dado. Hay que trabajar muy duro para hacerse un hueco en esta profesión.

A día de hoy me siento orgulloso del trabajo hecho, aunque sigo pensando que apenas soy un principiante que debe seguir aprendiendo y superándose cada día.

CC. ¿Qué siente Antonio Parras al despedirse de una imagen en su taller justo antes de partir a su nuevo destino?

AP. La sensación es de alegría, porque desde el comienzo del encargo tengo muy presente el fin para el que se está creando la imagen. Lo que más me motiva de mi trabajo es ver como las imágenes van creando devoción, son queridas y cuidadas en sus templos o capillas privadas.

CC. ¿Nos veremos pronto en Algeciras?
AP. Por supuesto, si Dios quiere asistiré a la bendición de Nuestra Señora del Buen Remedio para conocer su entorno, su futuros fieles y volveré siempre que pueda porque dejo allí parte de mí. Además, me encanta Cádiz y me ilusiona mucho el estar trabajando para vuestra tierra.


Antonio Jesús Parras Ruiz nace en Torredelcampo (Jaén) en 1984. Cursa el Bachillerato en la Escuela de Arte José Nogué de Jaén y se licencia en Bellas Artes, con las especialidades de Escultura y de Restauración en la Universidad de Sevilla. Es alumno del imaginero sevillano Darío Fernández, con el que trabajó como aprendiz en su taller.

En el año 2011 funda su propio taller en Torredelcampo, su municipio natal, en el que se bendice su primera gran obra, el Señor de la Entrada Triunfal en Jerusalén. Su primera Dolorosa, la Virgen del Rosario, se marcha al vecino municipio de Baeza.

Ha realizado diversos trabajos de creación escultórica y de restauración para distintas localidades. Para Jaén capital ha realizado la Reina de los Cielos, además de parte del misterio de Jesús Despojado, destacando el Centurión Quinto Cornelio montado a caballo. Ha llevado a cabo la restauración de Nuestra Señora de la Piedad de la Hermandad de la Soledad. También ha tallado dolorosas para Baeza, Bailén, Linares y Jódar. Fuera de Andalucía ha realizado trabajos para Mallorca y Palencia.

En la actualidad se encuentra trabajando en la imagen del Divino Redentor Despojado de sus Vestiduras de Bailén, Nuestra Señora del Buen Remedio de Algeciras y una Dolorosa para Torrevieja, Alicante.

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